Para cualquiera, la
idea de una cita romántica incluye un despampanante restaurante, detalles por
aquí, protocolos por allá; pero en la pureza de lo natural, la experiencia nos
dice que lo sencillo y lo simple, es lo mejor, la idea de una cita perfecta involucra
única y exclusivamente la privacidad.
Luego de la falta de
tiempo y espacio como “pareja”, lo único que finalmente se quiere es estar
juntos, se llega a sentir como que solo la presencia del otro, basta para
encontrara la paz, y se anhela con desesperación el refugio en un lugar
personal y secreto. A este lugar se le considera propio, un lugar llamado entre
sí “donde solo nosotros conocemos”; y este “solo nosotros” es bien implícito,
ya que miles de miles de personas podrían acudir al mismo lugar y a la misma
hora, pero solo para ellos realmente podría llegar a significa el espacio
donde logran conectarse. Ese lugar “donde solo nosotros conocemos”, es donde
habitan las fantasías más profundas, donde la imaginación juega eternamente,
donde todo es posible, donde se alimentan las ilusiones. Ese lugar donde se
vibra en cada pensamiento y en donde todos los besos se sienten como el
primero.
Allí, donde nadie más que ellos bailan la danza
que más les gusta, con los mejores acordes; y que con lo único que se cuenta es
con la presencia de cada uno, el lugar donde secretamente se encontrarán…
Un lugar que combina el cielo y la tierra; donde
la tierra solo se hace presente en el tiempo, el tiempo incalculable que pasa
volando y donde nunca nada llegará a ser suficiente…y siempre, siempre se
requiere regresar.. Me pregunto, algún día se tendrá la libertad de amar sin
tiempo y espacio? A cualquier hora y en cualquier lugar?
Vivimos
en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor…aunque la violencia, se
practica a plena luz del día. John Lennon.