Llega un momento en que la
razón de vivir encuentra un lugar en nuestras vida y, de repente, todo lo que
nos confundía empieza a tener sentido. Después de un “par años” me di cuenta
que lo que importa son las cosas que no podemos ver, y que las que sí podemos
ver no siempre son fieles a lo que parecen. Cambié lo banal, por lo real! Me doy
cuenta de lo mucho que valen nuestras relaciones y el lugar que merecen y, de
alguna forma, todo lo que hacemos nos va transformando en algo mucho más
grande. Mejores personas, mejores momentos, mejores recuerdos. Conforme vamos
viviendo vamos sintiendo y con el sentir se aclara todo: las lágrimas nos
revelan que son siempre y siempre van a ser parte de nosotros, pero las risas
nos recuerdan una y otra vez que son la esencia de la vida. El amor es todo y
no podemos limitarnos a sentir pedazos de una fuerza tan grande.
La
vida tiene sentido cuando se va para adelante, cuando evolucionas, y no dejas
atrás la amargura, la desidia, la tristeza! Cuando compartes con tus verdaderos
amigos, con tus hermanos, con tu familia!!! Todo tiene sentido cuando has
dejado un grato recuerdo en todo aquel que te ha conocido, ahí es cuando la
vida tiene sentido. Si tras de ti has dejado odio, esas serán las raíces que
darán en el futuro, frutos amargos; si la planta que crece tiene raíces de
amor, los frutos serán dulces y serán tu alimento en el andar de cada día.
Jamás será demasiado tarde para cambiar y darle sentido a la vida.
Al
fin todo tiene sentido en mi vida, al fin estamos juntos, y al fin todo va
mejor que nunca.