Si la religión condena a la lujuria como el Pecado Capital número
uno, tengo la total certeza y convicción que está por extender el listado y
agregar a la monotonía en el número ocho.
No podemos negar, que la monotonía es
un mix del resto de pecados, como la gula, la pereza y la ira. La monotonía
puede llevar a la desidia, a la falta de ganas por las cosas y al aburrimiento,
comenzando a resquebrajar las relaciones. Nuestro gran problema es que nos
gusta la reiteración, las costumbres, el piloto automático, el no pensar
demasiado, demasiadas cosas, para sobrevivir más o menos seguros en un mundo
cada vez más inseguro. En esa repetición nos sentimos cómodos, y creemos que
estamos felices y protegidos, y hasta cierto punto nos jactamos de ser personas
completa y totalmente “estables” en nuestras relaciones. Dejamos a un lado
todos los deseos, los anhelos, la emoción…y cambiamos la estabilidad por la
pasión.
Alguna vez alguien menciono que
nuestros deseos sexuales tienen la potencia de un motor de Ferrari y los frenos
de una bicicleta. Viéndolo del lado opuesto, donde desborda la novedad, nace la
ilusión, emoción y reina el delirio, nos encapsulamos y consideramos es un acto
propio de lujuria, donde seguramente todos los moralistas optan por convertirse
en una especie de “thesaurus” donde inmediatamente asocian todas las
palabras escandalosas, como lo es obscenidad, infidelidad, sensualidad,
voluptuosidad, y cuanta idea impudorosa se nos venga a la mente... y otros más
religiosos, optan por situarse en versículos y pasajes de la biblia donde
ubican a la lujuria como el enemigo insuperable del amor.
La lujuria es poderosa y seductora,
pero es egoísta y opuesta al amor- ¿Qué nos queda cuando los orgasmos se
convierten en algo que no nos satisface más y nos aburren, cuando nos sentimos
solos con sentimiento de culpa y soledad?
Y si bien el amor y la lujuria no
pueden combinarse, el amor y la monotonía no deberían ni mencionarse. Y está
demás decirlo, y sin duda alguna, las relaciones no pueden ser basadas
exclusivamente en pasión, emociones vagas y físicas; el amor supone sobrepasar
los retos y dificultades que contengan y sobrellevar y crear mucho más de
lo que se puede plasmar en texto. Pero una relación sin romance, para qué
vivirla???
El deseo muere automáticamente cuando
se logra; fenece al satisfacerse. El amor, en cambio, es un eterno deseo
insatisfecho….