domingo, 13 de noviembre de 2011

-Menos lujuría+ Más amor

Si la religión condena a la lujuria como el Pecado Capital número uno, tengo la total certeza y convicción que está por extender el listado y agregar a la monotonía en el número ocho.
No podemos negar, que la monotonía es un mix del resto de pecados, como la gula, la pereza y la ira. La monotonía puede llevar a la desidia, a la falta de ganas por las cosas y al aburrimiento, comenzando a resquebrajar las relaciones. Nuestro gran problema es que nos gusta la reiteración, las costumbres, el piloto automático, el no pensar demasiado, demasiadas cosas, para sobrevivir más o menos seguros en un mundo cada vez más inseguro. En esa repetición nos sentimos cómodos, y creemos que estamos felices y protegidos, y hasta cierto punto nos jactamos de ser personas completa y totalmente “estables” en nuestras relaciones. Dejamos a un lado todos los deseos, los anhelos, la emoción…y cambiamos la estabilidad por la pasión.
Alguna vez alguien menciono que nuestros deseos sexuales tienen la potencia de un motor de Ferrari y los frenos de una bicicleta. Viéndolo del lado opuesto, donde desborda la novedad, nace la ilusión, emoción y reina el delirio, nos encapsulamos y consideramos es un acto propio de lujuria, donde seguramente todos los moralistas optan por convertirse en una especie de “thesaurus” donde inmediatamente asocian todas las palabras escandalosas, como lo es obscenidad, infidelidad, sensualidad, voluptuosidad, y cuanta idea impudorosa se nos venga a la mente... y otros más religiosos, optan por situarse en versículos y pasajes de la biblia donde ubican a la lujuria como el enemigo insuperable del amor.
La lujuria es poderosa y seductora, pero es egoísta y opuesta al amor- ¿Qué nos queda cuando los orgasmos se convierten en algo que no nos satisface más y nos aburren, cuando nos sentimos solos con sentimiento de culpa y soledad?
Y si bien el amor y la lujuria no pueden combinarse, el amor y la monotonía no deberían ni mencionarse. Y está demás decirlo, y sin duda alguna, las relaciones no pueden ser basadas exclusivamente en pasión, emociones vagas y físicas; el amor supone sobrepasar los retos y dificultades que contengan y sobrellevar y crear mucho más de lo que se puede plasmar en texto. Pero una relación sin romance, para qué vivirla???
El deseo muere automáticamente cuando se logra; fenece al satisfacerse. El amor, en cambio, es un eterno deseo insatisfecho….

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