Dicen que de los 18 a los 25 años uno busca una pareja
que “nos complemente”, que cubra esas carencias sentimentales o de
personalidad. Por ejemplo, siendo yo un desorden financiero, quiero a alguien
que sea ordenado y evite los despilfarros en mi….otro…si soy algo cínica, pues
busco a alguien un poco más sentimental y “recatado” que haga un balance con un
poco de coherencia en mí. Y así x y x escenarios que
muestran que uno busca de inicio, el complemento perfecto que haga una
modalidad positiva a todo lo que nos falta. Es decir, yo cubro tus
necesidades y tú las mías. ¿Será que las parejas felices muestran reciprocidad
y mutuas recompensas? A pesar de que el planteamiento es un
poco simplista para abarcar todos los matices de la realidad, el punto más
importante es que debe existir algún grado de reciprocidad para profundizar una
relación y mantenerla viva entre personas complementarias.
PERO dicen que de los 25 en adelante, (y justo estoy
en ésto) uno busca todo lo contrario. Uno busca a alguien que te vea y
realmente no se ASUSTE con toda la realidad que ve, y sí, eso es lo que
buscamos, no buscamos alguien que nos complemente y nos entienda. Buscamos a
alguien que posiblemente sea igual a nosotros, que no nos critique y que nos
deje ser auténticamente como somos. Los gustos similares, en música,
lecturas, comidas, pensamientos, dudas, comportamientos, decisiones
similares, etc: ésto hace que la química exceda en lo físico y
desborde en lo abstracto de lo sentimental. No es extraño, que las relaciones
que se van formando ahora muestren una estructura basada en una mayor equidad.
La pareja debe cumplir la función del mejor amigo y compañero….pero y si no
cumple eso, ¡Que no joda! Que por lo menos no juzgue y no nos trate de cambiar.
Esto ha desencadenado
un surgimiento de nuevas fórmulas, así como el derribo de roles estereotipados
de estar “chapeados a la antigua” ….ahora soy lo que soy, no soy mi rol, ni lo
que la sociedad quiera, ni lo que tu quieras, o lo que tu familia quiera que
sea. AHORA SOY LO
QUE SOY!! ¿No?
Y todo esto nace, ya que después del arrebato
pasional, los anhelos y la emoción del romanticismo; una relación
solo puede ir para abajo o crecer lentamente mediante algo menos vistoso y más
trabajado que corresponde a la intimidad. Hoy en día la intimidad
emocional en una pareja es el bagaje acumulativo que le sirve de adhesivo para
superar cualquier momento en la vida, dejando una gran satisfacción y felicidad
de libertad. Esa libertad soñada de reflejar lo que realmente somos.
El verdadero amor no es físico, ni romántico; el verdadero amor es
la aceptación de todo lo que es... Ha sido, serás y no serás...!
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