martes, 28 de febrero de 2012

Dame un espacio seguro para enfrentar el, y MI, mundo.



Dicen que de los 18 a los 25 años uno busca una pareja que “nos complemente”, que cubra esas carencias sentimentales o de personalidad. Por ejemplo, siendo yo un desorden financiero, quiero a alguien que sea ordenado y evite los despilfarros en mi….otro…si soy algo cínica, pues busco a alguien un poco más sentimental y “recatado” que haga un balance con un poco de coherencia en mí. Y así x y x escenarios que muestran que uno busca de inicio, el complemento perfecto que haga una modalidad positiva a todo lo que nos falta. Es decir, yo cubro tus necesidades y tú las mías. ¿Será que las parejas felices muestran reciprocidad y mutuas recompensas? A pesar de que el planteamiento es un poco simplista para abarcar todos los matices de la realidad, el punto más importante es que debe existir algún grado de reciprocidad para profundizar una relación y mantenerla viva entre personas complementarias.
PERO dicen que de los 25 en adelante, (y justo estoy en ésto) uno busca todo lo contrario. Uno busca a alguien que te vea y realmente no se ASUSTE con toda la realidad que ve, y sí, eso es lo que buscamos, no buscamos alguien que nos complemente y nos entienda. Buscamos a alguien que posiblemente sea igual a nosotros, que no nos critique y que nos deje ser auténticamente como somos.  Los gustos similares, en música, lecturas, comidas, pensamientos, dudas, comportamientos, decisiones similares,  etc: ésto hace que la química exceda en lo físico y desborde en lo abstracto de lo sentimental. No es extraño, que las relaciones que se van formando ahora muestren una estructura basada en una mayor equidad. La pareja debe cumplir la función del mejor amigo y compañero….pero y si no cumple eso, ¡Que no joda! Que por lo menos no juzgue y no nos trate de cambiar. 
Esto ha desencadenado un surgimiento de nuevas fórmulas, así como el derribo de roles estereotipados de estar “chapeados a la antigua” ….ahora soy lo que soy, no soy mi rol, ni lo que la sociedad quiera, ni lo que tu quieras, o lo que tu familia quiera que sea. AHORA SOY LO QUE SOY!! ¿No?
Y todo esto nace, ya que después del arrebato pasional, los anhelos  y la emoción del romanticismo; una relación solo puede ir para abajo o crecer lentamente mediante algo menos vistoso y más trabajado que corresponde a la intimidad.  Hoy en día la intimidad emocional en una pareja es el bagaje acumulativo que le sirve de adhesivo para superar cualquier momento en la vida, dejando una gran satisfacción y felicidad de libertad. Esa libertad soñada de reflejar lo que realmente somos.
El verdadero amor no es físico, ni romántico; el verdadero amor es la aceptación de todo lo que es... Ha sido, serás y no serás...!

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