Hay personas que llegan a nuestras vidas de las manera menos esperadas, y por mucho que nos resistamos, por más que queramos negarlo o evitarlo… esos desconocidos que un buen día aparecieron, se vuelven indispensables y siempre terminan instalados en nuestras vidas y en nuestros corazones.
Será que fue por casualidad o era el destino? Hay algo de la casualidad que nos cautiva, nos atrae su simetría y orden secuencial. Cuanto más inconcebibles, trascendentales y asombrosas sean, más disfrutamos de las casualidades. Pero, con experiencias recurrentes me nace la necesidad de creer que todo esto es obra del destino, nada de esto es por casualidad, es el destino que posiblemente esté definido y está esperándonos.
Hay gente que dice que el destino y las casualidades no existen, pero esto es una afirmación burda y sin sentido. Podría afirmar, y con certeza decir que nada existe por azar, al igual que nada se crea de la nada. Todo tiene una causa, y si tiene una causa, es porque estaba predestinado a existir desde el momento en el que la causa surgió. Y está claro, claro, CLARO que toda causa tiene un efecto, pero las causas las decidimos nosotros. La realidad es que nosotros, en gran parte, somos dueños de nuestro destino y capitanes de todo lo que puede llegar a sentir nuestro corazón.
Y sea como sea, nadie llega a nuestras vidas por casualidad. Todo es parte de la vida, y cada persona tiene un motivo y un porque….Cuál será el suyo en mi vida???
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